El mundo en el siglo XXI. Sus contrastes. Riqueza y pobreza. Consecuencias para los seres humanos

El mundo en el siglo XXI. Sus contrastes. Riqueza y pobreza. Consecuencias para los seres humanos

El mundo en el siglo XXI. Sus contrastes. Riqueza y pobreza. Consecuencias para los seres humanos

Una de las principales características del mundo actual es el desarrollo desigual de las regiones del planeta. Se amplía y profundiza de forma dramática el abismo entre los países de un Norte rico y poderoso y de un Sur empobrecido, donde los pueblos subdesarrollados

ven empeorar su situación al elevarse el atraso en que viven y su dependencia de poderosos centros capitalistas desarrollados. En el Tercer Mundo hay 1 300 millones de pobres. Uno de cada tres habitantes vive en la pobreza. Más de 820 millones de personas padecen hambre en el mundo; de ellas, 790 millones viven en el Tercer Mundo. Más de 840 millones de adultos continúan siendo analfabetos, la inmensa mayoría del Tercer Mundo. Un habitante del Tercer Mundo, al nacer, puede esperar vivir 28 años menos que uno del mundo industrializado. Se estima que 654 millones de personas que habitan hoy en países del Sur no sobrevivirán los 40 años de edad, a eso le podemos agregar que el 99,5% de todas las muertes maternas ocurren en el Tercer Mundo. Más de 11 millones de niños y niñas menores de cinco años mueren cada año en el Tercer Mundo a causa de

enfermedades que son en la inmensa mayoría previsibles. En el Tercer Mundo, 64 niños de cada 1000 nacidos vivos mueren antes de cumplir el primer año de vida. Dos de cada cinco niños, en los países del tercer Mundo, padecen del retraso en el crecimiento, y uno de cada tres presenta bajo peso para su edad. Más de 820 millones de personas están desnutridas, de ellas, 790 millones viven en el Tercer Mundo. Existe, por tanto, un mundo inmensamente rico, con un alto nivel de desarrollo de la economía, la tecnología, la ciencia, y en el mismo planeta, existe otro mundo que es todo lo opuesto: el llamado Tercer Mundo. ¿Dónde están las causas que originaron tantas desigualdades?

Estos países que integran el Tercer Mundo fueron colonias de las metrópolis europeas. Los países actualmente industrializados, que eran las antiguas metrópolis coloniales y algunas de sus más privilegiadas colonias, como Estados Unidos, tienen una responsabilidad histórica con respecto al subdesarrollo, porque durante mucho tiempo se beneficiaron del saqueo de estos países. La conquista y colonización llevada a cabo en los siglos pasados a costa de los pueblos de América, Asia y África por un puñado de potencias europeas que violaron, mataron, asesinaron en masa, arrancaron a decenas de millones de personas de sus tierras para esclavizarlas. Extrajeron cuanto oro y plata fue posible de las entrañas de nuestro suelo, y del sudor de los esclavos. Así surgió el colonialismo, el capitalismo y el imperialismo.

Estas riquezas extraídas de las minas de América Latina, Asia y África, junto con la sangre y el sudor de los indios, de los negros, de los mestizos y de nuestros pueblos, fueron los recursos que financiaron gran parte del desarrollo de los países que hoy forman el Primer Mundo.

Por supuesto que esa explotación trajo otras consecuencias para los países del Tercer Mundo. Como consecuencia de esos métodos empleados por el colonialismo, estos países presentan una economía deformada, son monoproductores, monoexportadores y poseen un débil desarrollo industrial, con un alto grado de dependencia de sus economías, lo cual los obliga a un intercambio desigual, pues tienen que vender sus productos (materias primas semielaboradas) a bajos precios y comprar a altos precios lo que necesitan, todo esto, unido a los créditos que tienen que solicitar, conduce al proceso de endeudamiento que ya hoy asciende a más de 450 mil millones de dólares.

En nuestro planeta se produce una globalización neoliberal, con un modelo de sociedad y de vida dictado desde una superpotencia hegemónica que pretende gobernar al mundo borrando el rostro y la memoria de los pueblos. Sin embargo, en América Latina, desde el surgimiento del ALBA, se aprecia una interrelación cultural, económica, política y social equitativa entre nuestros pueblos, es una vía para lograr el avance hacia el desarrollo o como dijera Hugo Chávez, una alternativa para cortar las cadenas del subdesarrollo.

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