El adolescente y su participación en la sociedad. El estudio, el trabajo y la defensa como tareas esenciales en las que participa

El adolescente y su participación en la sociedad. El estudio, el trabajo y la defensa como tareas esenciales en las que participa

El adolescente y su participación en la sociedad. El estudio, el trabajo y la defensa como tareas esenciales en las que participa

La participación ciudadana en nuestro país evidencia el desarrollo de la democracia socialista en Cuba. El desarrollo de la familia, la comunidad y la sociedad en general depende en gran medida del grado de implicación que tengan los ciudadanos en la solución de los problemas que se presentan en la sociedad.

Un elemento importante en ese desarrollo lo constituye la participación de los adolescentes en la edificación de la sociedad cubana actual. Muchos adolescentes y jóvenes cubanos debaten cotidianamente temas vinculados a su participación en las tareas de la sociedad. Algunos reflexionan: en mi casa, en la escuela y en la comunidad me están pidiendo siempre que tenga una participación activa, ¿por qué es necesario participar?

¿En qué medida esa participación contribuye a la formación ciudadana? Las respuestas nos conducen a definir: Participación es, en su forma más elemental, un acto de voluntad, de tomar posesión en relación con aquellos procesos de los cuales se es protagonista. Es la actividad desplegada por los seres humanos con determinados objetivos y metas, con formas y niveles diferentes de expresión. La sociedad cubana es participativa en esencia, teniendo en cuenta que el proceso de la Revolución y la construcción de la nueva sociedad han contado con la incorporación auténtica del pueblo en la toma de decisiones. Por primera vez en la historia de la nación las masas ejercieron de manera efectiva el poder, asumiendo conscientemente su papel en las transformaciones económicas, sociales y culturales, así como en el sistema político que se asienta en el más amplio y decidido ejercicio democrático, lo cual se evidencia en el debate de los asuntos de interés público, desde los locales hasta los de trascendencia nacional. La participación popular no solo es una consecuencia del diseño político del Estado cubano, sino también una necesidad para la preservación de sus postulados básicos. La participación es un derecho y un deber que todos los jóvenes cubanos ejercen desde las edades más tempranas, el derecho a participar está refrendado jurídicamente en nuestra Carta Magna la Constitución de la República.

Existen distintas vías de participación en nuestra sociedad, especialmente para los niños, adolescentes y jóvenes, se realiza de forma directa o indirecta y tiene una implicación social. ¿Cómo se manifiesta desde la escuela o la comunidad? Participación directa:

Ejercer el voto en las elecciones pioneriles.

Ser electo para ocupar algún cargo dentro del colectivo.

La participación en la solución de los problemas en la escuela a través de las asambleas pioneriles.

Participar de forma activa en las elecciones de los delegados en los consejos populares.

La participación indirecta se origina de la representatividad que exista en los distintos niveles y órganos de poder de los intereses y aspiraciones del pueblo que los eligió. Estas vías pueden ser utilizadas en las distintas organizaciones de masas en las que participan adolescentes, jóvenes y se insertan padres, maestros y vecinos de la comunidad. En nuestra sociedad los adolescentes deben esforzarse por aprender a cumplir con cada responsabilidad social, se deben preparar para la vida en sociedad, para ser constructores de una nueva vida para el bien común, pues todo ello constituye una tarea insoslayable para el desarrollo del proyecto social que defendemos. En el socialismo no existen contradicciones entre los objetivos que tienen la familia y los que plantean el Estado, ambos son comunes, por tanto se ejerce una influencia única en la educación de los adolescentes mediante todas las instituciones estatales, y especialmente a través de la escuela y la familia.

Todo converge en una misma aspiración: preparar a los adolescentes para formar parte activa de la vida en la sociedad. Dentro de todas las actividades hay tres que son esenciales, nos referimos El estudio, el trabajo y la defensa de la patria son actividades esenciales en las que participan los adolescentes en nuestra sociedad, lo que se profundizará en el próximo tema.

Actividades

¿Por qué es importante participar en actividades sociales?

¿Qué actividades se realizan en tu escuela y comunidad que te permiten participar activamente en la sociedad?

¿En qué medida esa participación contribuye a tu formación ciudadana?

Después de consultar la Constitución de la república de Cuba, capítulo XIV y La Ley Electoral, escribe un texto sobre la participación de los jóvenes en los distintos niveles de los órganos de gobierno que evidencia el desarrollo de la democracia en Cuba. Coméntalo con tus compañeros.

En la participación de los adolescentes y jóvenes en la vida social hay tres tareas que son esenciales, el estudio, el trabajo y la defensa de la patria. Su participación en ellas constituye un deber y un derecho recogidos en la Ley No. 16 o Código de la niñez y la juventud, que comenzó a regir a partir del 4 de agosto de 1978. Esta Ley regula la participación de los niños y jóvenes en la sociedad y establece las obligaciones de los individuos, organismos e instituciones que intervienen en su educación conforme al objetivo de promover la formación de la joven generación. Así, a nuestra juventud se le confían cada vez mayores responsabilidades, paralelamente la sociedad le confiere derechos que permiten canalizar sus puntos de vistas, intereses y necesidades de forma adecuada. La Revolución asegura el futuro y permite el ejercicio de deberes y derechos al brindar la posibilidad de participar en todos los aspectos de la vida a los niños y jóvenes. Es por ello que la educación es un proceso sistemático, coherente e integral, donde el Partido Comunista de Cuba ocupa el lugar rector al determinar la política a seguir. El deber principal que tiene todo joven revolucionario es el estudio, éste le proporciona la preparación que le hará posible desempeñar cualquier tipo de responsabilidad en su actividad social. Por eso la educación es uno de los bienes más preciados con los que cuenta el hombre. Nuestra juventud debe ver en el deber de estudiar y prepararse, una alta responsabilidad revolucionaria, no vivimos en aquella sociedad donde estudiar, tener escuelas, poder trabajar con seguridad, era una preocupación permanente, porque no eran derechos establecidos por la sociedad, por el Estado, vivimos en un país socialista, que entrega gratuitamente, hermosas escuelas a los jóvenes con esfuerzos y sacrificios, vivimos en una sociedad que necesita y asegura una profesión, cualquiera que ésta sea, y ofrece un puesto de trabajo al concluir los estudios. Ello requiere tu reconocimiento con hechos concretos, es decir, de tu disposición ante el estudio, tu disciplina, la exigencia contigo mismo, la calidad de los resultados de tus esfuerzos, el amor por tu escuela, tus profesores, tus compañeros, tu respeto hacia el trabajo educacional de la Revolución que te confía a ti su futuro. Uno de los grandes valores de la Revolución cubana se expresa, precisamente, en su gran obra educacional. Los jóvenes deben responder con una correcta actitud ante este deber revolucionario. Por eso la Revolución no les ruega a nuestros jóvenes, a nuestros adolescentes, a nuestros niños que estudien, la Revolución se los exige, como expresara el compañero Fidel. Un principio marxista leninista y martiano de nuestra pedagogía revolucionaria, es la vinculación del estudio - trabajo que permite enseñarles a nuestros jóvenes el valor del trabajo, el respeto que éste merece con el fin de desarrollarles una conciencia de trabajadores, como demanda nuestra sociedad socialista. El trabajo constituye una de las formas fundamentales de actividad humana en la que los hombres se relacionan y participan en la solución de los problemas sociales, es por ello que en esta actividad se concreta la actividad cívica de los individuos como expresión de la participación ciudadana. El trabajo productivo en la escuela es el medio idóneo para potenciar esta tarea. En Cuba, uno de los logros más significativos de la Revolución ha sido garantizar el derecho al trabajo a todos los miembros de la sociedad sin distinción de sexo, raza o creencia religiosa, ha liberado al hombre de la enajenación que lo caracteriza en la sociedad capitalista y se eleva como una fuente de creación y de satisfacción espiritual para el bien común de todos. Otro aspecto principal en la educación de los niños y jóvenes es sensibilizarlos con el honor y el deber supremo que significa defender la Patria y el Socialismo.

Fundamental

La formación de las nuevas generaciones es una apreciada aspiración del Estado, la familia, los educadores, las organizaciones políticas, sociales y de masas, cuya actividad constante permite que en nuestros adolescentes se desarrollen valores ideológicos y todas aquellas cualidades que les permitan ser continuadores del socialismo, entre ellas:

El amor al estudio y al trabajo como un derecho y un deber de los adolescentes.

La fidelidad y la entrega a la causa del socialismo

El espíritu revolucionario, que se traduce en heroísmo, sacrificio, modestia, entereza, valentía.

El amor y el respeto a la Patria, a sus símbolos y a sus tradiciones combativas.

La fidelidad al internacionalismo, a las relaciones de hermandad y cooperación con otros países, a la lucha antiimperialista, a la solidaridad con el proceso revolucionario de cualquier pueblo, a la solidaridad con América Latina y el Caribe.

La formación integral de los adolescentes, a partir de su participación en la edificación de la sociedad cubana actual sociedad, es parte esencial de la política de nuestro Estado socialista, de nuestro Partido, y en general de toda nuestra sociedad.

La participación es, en su forma más elemental, un acto de voluntad, de tomar posesión en relación con aquellos procesos de los cuales se es protagonista. Es la actividad desplegada por los seres humanos con determinados objetivos y metas, con formas y niveles diferentes de expresión. La sociedad cubana es participativa en esencia, teniendo en cuenta que el proceso de la Revolución y la construcción de la nueva sociedad han contado con la incorporación auténtica del pueblo en la toma de decisiones.

No olvidar

La participación popular no solo es una consecuencia del diseño político del Estado cubano, sino también una necesidad para la preservación de sus postulados básicos. La participación es un derecho y un deber que todos los jóvenes cubanos ejercen desde las edades más tempranas, así está refrendado jurídicamente en nuestra Carta Magna, la Constitución de la República.

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