Conclusión
En la República de Cuba la soberanía reside en el pueblo, del cual se origina todo el poder del Estado. Ese poder es ejercido directamente o por medio de las Asambleas del Poder Popular y demás órganos del Estado que de ellas se derivan, en la forma y según las normas fijadas por la Constitución y demás leyes. El Estado realiza la voluntad del pueblo trabajador y encauza los esfuerzos de la nación en la construcción del socialismo, mantiene y defiende la integridad y la soberanía de la patria, garantiza la libertad y la dignidad plena del hombre, el disfrute de sus derechos, el ejercicio y cumplimiento de sus deberes y el desarrollo integral de su personalidad, afianza la ideología y las normas de convivencia y de conducta propias de la sociedad.







