La Constitución Cubana y su historia

La Constitución Cubana y su historia

¿Qué caracterizó el proceso de surgimiento y evolución histórica de la Constitución en Cuba?

¿Cómo estuvo relacionado con las luchas independentistas del pueblo cubano?

¿Cómo responde la Constitución a las necesidades y aspiraciones del pueblo cubano en la actualidad?

El estudio del tema que te presentamos a continuación te permitirá responder estas interrogantes y aumentar tus conocimientos obtenidos a través de tus clases de Historia de Cuba.

La ley fundamental que rige la vida de un estado es la Constitución, concebida como la ley suprema, ley primera o ley de leyes. La Constitución cubana tiene carácter histórico porque nació durante la Guerra de 1868 cuando el pueblo libre de Cuba, consolidado en nación, se organizó por primera vez jurídicamente y así se mantuvo en todas las etapas del Proceso Revolucionario Cubano.

El primer momento del desarrollo constitucional cubano ocurrió en Guáimaro, seis meses después de iniciada la Guerra de los Diez Años, el 10 de abril de 1869, comenzó la Asamblea donde se reunieron representantes de todas las regiones alzadas en armas, a fin de lograr la unidad del movimiento independentista y crear un gobierno por el cual se rigieran todos los que luchaban por la independencia de Cuba. Los acuerdos tomados en la Asamblea fueron recogidos en la primera ley fundamental de Cuba: La Constitución de Guáimaro, redactada por Ignacio Agramante y Antonio Zambrana. Entre otros acuerdos, esta Ley fundamental consagró los principales derechos individuales al establecer: “Todos los habitantes de la República son enteramente libres”. Fue Guáimaro digna de esta asamblea porque como Bayamo fue una de las primeras poblaciones en Camagüey que también fue incendiada por sus hijos para evitar que cayera nuevamente en poder del enemigo. Este hecho histórico fue valorado por nuestro Cdte en Jefe: “... es admirable aquel empeño, aquel esfuerzo de constituir una República en plena manigua (...) por dotar a la República en plena guerra de sus instituciones y de sus leyes”. Después de la Protesta de Baraguá, en

1878, los revolucionarios, reunidos en ese histórico lugar, hicieron todo lo posible por continuar la guerra, y para el logro de este objetivo, elaboraron una brevísima Constitución que consta de 6 artículos y estableció un gobierno provisional. A pesar de la heroica decisión y firme resistencia, las condiciones existentes no permitieron llevar adelante la guerra por mucho tiempo.

El 16 de septiembre de 1895 en Jimaguayú, provincia de Camagüey, los representantes de los cinco cuerpos de ejército con que contaban los cubanos en armas y después de continuas deliberaciones, aprobaron la Constitución de Jimaguayú, que estableció un gobierno centralizado que reunía en un solo organismo, el Consejo de Gobierno, los poderes ejecutivo y legislativo. Constituyó un paso de avance en lo que respecta a la organización gubernamental, ya que a diferencia de Guáimaro, logró el equilibrio necesario entre los factores políticos y militares.

El 10 de octubre de 1897, cumpliendo lo dispuesto por la Asamblea de Jimaguayú, se efectuó en Camagüey otra Asamblea de Representantes de la fuerzas independentistas que aprobó la Constitución de la Yaya que consta de 48 artículos y aunque ratificó en esencia lo establecido en Jimaguayú, introdujo cambios que subordinaban el mando militar nuevamente al poder civil.

Las cuatro constituciones mambisas, demuestran el nivel político alcanzado por los principales líderes revolucionarios durante las Guerras por la independencia nacional y en ellas se evidencia, la continuidad del Proceso Revolucionario Cubano. Después de concluida la Guerra Necesaria, aunque los cubanos lograron derrotar al férreo dominio español, quedó frustrada la independencia por la fatal intervención norteamericana en la guerra.

A pesar de la presencia yanqui en la Isla, el arraigo independentista de los cubanos se mantuvo, sin embargo el imperialismo norteamericano aspiraba a establecer su dominio en Cuba. En 1901como resultado de la Asamblea Constituyente se elabora y aprueba una nueva Constitución a la cual se le colocó un apéndice lesivo a la dignidad y soberanía de Cuba: La Enmienda Platt. Constituyó una humillación para el pueblo cubano, pues daba el derecho de intervenir en los asuntos internos de la Isla, les permitía adueñarse de distintas zonas del país para construir el ellas bases navales (Guantánamo) y no reconocía a la Isla de Pinos (actual Isla de la Juventud) como parte del territorio nacional. Su imposición provocó la oposición enérgica de distinguidos patriotas y el pueblo cubano expresó su enérgica repulsa. A pesar de las múltiples gestiones el 12 de junio de 1901 la Asamblea Constituyente aprobó la Enmienda Platt que condujo a la formación de la república neocolonial surgida el 20 de mayo de 1902, pero la lucha del movimiento revolucionario por sus principales reivindicaciones se mantuvo vigente, prueba de ello fue la celebración de la Asamblea Constituyente en 1940.

La nueva Constitución aunque tuvo un carácter burgués, varios de sus artículos, incluían aspiraciones y demandas del pueblo cubano, gracias a la labor de las fuerzas progresistas, y en especial al Partido Comunista.

La Constitución de 1940 se consideró progresista para su tiempo y una de las más avanzadas del continente.

El 7 de febrero de 1959, a pocos días del triunfo revolucionario, se aprobó la ley constitucional fundamental que introdujo modificaciones a la Constitución de 1940, y quedaron plasmadas las verdaderas demandas del pueblo trabajador, hasta que el 24 de febrero de 1976 fue proclamada nuestra Constitución Socialista que refleja el pensamiento martiano, el sistema de valores y las aspiraciones e ideales de la sociedad cubana.

La constitución es un sistema de normas jurídicas, que recogen los principios políticos, económicos y culturales fundamentales que sirven de guía a la organización estatal de la sociedad y cumple diversas funciones: política, jurídica, ideológica y organizativa.

Es muy importante el conocimiento de la Constitución de la República de Cuba porque sus postulados están íntimamente vinculados a tus proyectos de vida (aspiraciones y propósitos), y además, contribuye a que expreses conscientemente siempre, una actitud cívica.

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