El cuidado de la propiedad social y personal
El desarrollo del sentimiento de lo nuestro como identificación de aquello que es fruto del esfuerzo colectivo es fundamental dentro del socialismo. Destruir lo que el pueblo trabajador construye para disfrute de todos o permitir que otro lo haga, así como apropiarse en benefecio personal de lo que es de todos, refleja deshonestidad, egoísmo y falta de solidaridad entre otras conductas censurables.
Si la rotura o pérdida de un objeto, mueble o inmueble ha sido involuntaria se debe contribuir, de la forma más correcta y según las posibilidades, a su arreglo o sustitución.
Escribir en las paredes, tirar las puertas, rayar los pupitres, maltratar los libros de texto, reflejan mala educación y baja sensibilidad ante el esfuerzo que hace nuestro pueblo para ofrecer educación a todos los niños, jóvenes y adultos.
En ocasiones las personas justifican la apropiación de la propiedad social con argumentos como la necesidad de tener algo que por determinadas razones no está disponible. También forma parte de estas conductas inapropiadas el empleo de medios para fines particulares ajenos al uso colectivo que tienen asignados y el uso de bienes personales sin la autorización de sus dueños.
Ejemplo : ¿Es correcto esto...?
Un estudiante que cursa la enseñanza preuniversitaria decide quedarse con libro de texto que le han dado para que su hermana que estudia en noveno grado lo use más adelante y lo declara como perdido, en la creencia que al pagarlo no está cometiendo una acción censurable.
En una empresa el administrador autoriza a una trabajadora a disponer temporalmente del televisor del Salón de Reuniones para que lo lleve a la playa durante las vacaciones ya que la institución estará cerrada durante ese período.
Finalmente este último caso: Un trabajador de un taller necesita una herramienta y al ver que el pañol de su compañero está abierto la toma sin pedirle autorización basado en la larga amistad que con él tiene.
Atención : "De buenas intenciones está empedrado el camino que lleva al infierno"
Este refrán resultado de la sabiduría popular encierra una alerta a todos los que como en los casos anteriormente ejemplificados piensan que sus acciones, si tienen un buen propósito, son correctas.
En los tres casos se trataba de beneficiar a otra persona sin provecho propio o ánimo de lucro, pero al hacerlo se estaba enajenando temporal o definitivamente la propiedad colectiva y usando indebidamente recursos que el estado dispone para el bien de la sociedad en su conjunto y que son fruto del trabajo de todos sus miembros. Evidentemente, parafraseando otro conocido refrán, en estas ocasiones "el fin no justifica los medios".
