¿Cómo comportarse en los espectáculos públicos y fiestas?

En los actos oficiales y solemnes, así como en los teatros y en las reuniones, se evitará comer durante la actividad.

Si en caso de justificada necesidad no podemos esperar a un intermedio para levantarnos, pediremos permiso y abandonaremos nuestros asientos con sumo cuidado. Es correcto disculparse cortés y discretamente.

Cuando otra persona, para tomar asiento, tenga necesidad de pasar por delante de nosotros, lo más correcto es levantarnos.

Facilitaremos los mejores asientos a nuestras compañeras y a las personas de mayor edad y nos preocuparemos por su comodidad.

Evitaremos los comentarios durante el desarrollo del espectáculo. Excepcionalmente lo haremos, y en estos casos en un tono de voz muy baja, sin molestar a los demás.

Son de mal gusto y denotan mala educación las expresiones emotivas estridentes dentro de los teatros y los cines; por el contrario, los aplausos al concluir una actuación representan un estímulo para el artista y una manifestación de buena educación.

Aunque en los espectáculos deportivos, como resultado de expectación y la emotividad se producen exclamaciones que se han hecho usuales, las chifladuras, las demostraciones despectivas y groseras para con los atletas y árbitros son contrarias a los sentimientos de solidaridad humana.

Las fiestas son actividades sociales que ofrecen la oportunidad de demostrar si se han adquirido hábitos correctos de conducta social. En ellas debemos extremar los hábitos de cortesía y solidaridad con los demás. Es de mal gusto precipitarse en búsqueda del buffet y no aceptar la organización que normalmente se establece.

La alegría no estará reñida jamás con el comportamiento correcto y la buena educación. Para divertirse no hay que desencadenar la estridencia, los chistes y gestos groseros y las manifestaciones de extravagancia.

Es inapropiado que un grupo de jóvenes irrumpa en una fiesta sin previamente haber sido invitado o llevado allí por una persona que tiene buenas relaciones con la familia. Esta actitud ocasiona problemas a quienes la organizan, generalmente asociados a la capacidad del local donde esta se realiza y a los abastecimientos planificados para la cantidad de invitados que se esperaba que asistiesen.

Debemos ser cuidadosos con el vestuario a la hora de asistir a una fiesta. La ropa y los accesorios que utilicemos deberán estar de acuerdo con la categoría y tipo de actividad, la ocasión, hora, temporada, etc. No hacerlo atenta contra el buen gusto y la discreción en el vestir.