Normas a observar en asambleas y reuniones

Llegaremos a tiempo a las asambleas o reuniones convocadas. La puntualidad es un hábito que dice mucho no solo de nuestra disciplina y del valor que damos a la actividad, sino también del respeto y consideración que debemos a los demás.

Permaneceremos en el local durante toda la sesión. Si en caso excepcional necesitamos salir, lo correcto es solicitar autorización. No es de persona educada "escaparse" de las reuniones, y mucho menos tomar "posición estratégica" para esta escapada.

Las fórmulas de saludo a los presentes y en general la de cortesía con las compañeras y compañeros, deben observarse escrupulosamente en las reuniones. No es correcto saludar si llegamos tarde, ni interrumpir la reunión para excusarse. Aguardaremos el momento oportuno.

Los compañeros que presiden una reunión merecen la atención, el respeto y una actitud disciplinada en el transcurso de la actividad. Al terminar la conferencia, seminario, etc., es una regla de cortesía esperar a que el orador se retire primero y después lo hará el público asistente.

En reuniones donde se analicen problemas que afecten el colectivo o individualmente, se debe prestar especial atención a lo que se plantea, para que nuestra respuesta sea breve y se ajuste plenamente al tema de que se trate.

Las visitas de compañeros invitados, dirigentes, entre otros, deben ser recibidas con demostraciones de simpatía y respeto.

Al pedir la palabra, lo haremos de modo discreto. No comenzaremos a hablar sin que el auditorio esté preparado para atendernos.

Escuchemos en silencio, con atención y sin interrupciones, a la persona que habla. No debemos mostrar impaciencia, aun cuando tengamos una respuesta inmediata.

Cuando valoremos la conducta o las opiniones de otro compañero, nuestras palabras deben estar bien meditadas y su tono bien controlado. No debemos dar lugar a interpretaciones erróneas de nuestra intención constructiva[1].

La atención al que habla y el respeto a todos los presentes se manifiesta a través de la postura adoptada en el asiento. Si nuestra cabeza cuelga o está recostada, si hacemos vagar la vista, y nos balanceamos, etcétera, daremos una demostración de poco interés y de falta de educación.

Debemos ser receptivos a las observaciones críticas y capaces de comprender cuándo causamos irritación con nuestras formas de expresamos.

Debe evitarse toda conversación con una parte de los integrantes de las reuniones o asambleas. Estas "microrreuniones" demuestran falta de respeto y no contribuyen a la obtención de buenos resultados.

ConsejoEn las reuniones...

  • Escucha con atención.

  • Se receptivo a la crítica. Errar es humano, reconocerlo constituye una virtud ciudadana.

  • Pide la palabra y exprésate apropiadamente cuando se te conceda.

  • Opina de forma breve, modesta y constructiva. Recuerda que "toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz".