Normas al realizar o recibir una visita

Los cubanos somos un pueblo que gusta del contacto social. Intercambiamos visitas con familiares, vecinos y compañeros de estudio o trabajo frecuentemente. Es probablemente que sea en el ámbito familiar donde aprendemos las primeras normas con relación al comportamiento que debe asumirse al realizar o recibir una visita. En la medida en que crecemos la escuela y la sociedad se encargan de ir completando nuestro conocimiento sobre este importante componente de la educación ciudadana.
Uno de los momentos en que se hace necesario el empleo de apropiadas normas de saludo se produce cuando realizamos o recibimos una visita.
¿Qué debemos tener en cuenta en ese instante?
Al llegar al lugar de visita, toquemos suavemente a la puerta aun cuando esta se encuentre abierta. Mientras esperamos es incorrecto mirar hacia el interior del local, ya sea por la puerta o por las ventanas. Cuando seamos recibidos, saludaremos a la persona que nos atiende, y al pasar al interior, a todos los presentes. Cuando no conocemos a quien nos recibe, nos identificaremos de inmediato.
Debe recibirse a los visitantes correctamente vestidos, hacerlos pasar de inmediato y ofrecerles asiento. Si es necesario hacerles esperar, nunca será fuera de la casa. Es correcto abstenerse de hacer indagaciones innecesarias o dar muestras de curiosidad hacia el recién llegado.
Para pasar al interior de la casa, esperaremos que se nos invite. No es correcto penetrar en otras habitaciones sin pedir y recibir el permiso.
Las visitas, cuando no se tiene confianza, pueden ser inoportunas y ocasionar molestias. Cuando visitemos a una persona que no nos espera procuremos ser muy breves. La persona visitada debe mostrarse hospitalaria pero en ningún momento manifestará desagrado por la visita. Es correcto si pasado un tiempo prudencial esta se excusa para cumplir obligaciones o compromisos por cuanto no se tenía conocimiento de nuestra visita.
El horario y la duración de las visitas dependerán del grado de familiaridad, del carácter de la visita y del interés de ambas partes. En todos los casos, se procurará no perturbar las actividades de los visitados.
Al recibir una visita, debemos recoger los paquetes y objetos que lleven en las manos para colocarlos en un lugar apropiado.
Es una muestra de elemental cortesía que nos pongamos de pie ante la llegada de un visitante. Si la visita es un joven, los mayores de la casa pueden permanecer sentados; las mujeres no deben ponerse de pie si el visitante es un hombre.
Al saludar, debemos esperar que la persona de mayor jerarquía sea la que extienda la mano. El hombre debe esperar que la mujer sea la que extienda su mano.
Procuraremos que las actividades cotidianas del hogar no interfieran la conversación del visitante con la persona visitada.
Es incorrecto que durante una visita no familiar, el visitante se vea rodeado de un auditorio de curiosos.
Cuidemos la limpieza de las habitaciones donde nos encontremos de visita. Limpiemos nuestro calzado antes de entrar; evitemos llegar ingiriendo alimentos.
Los niños no deberán intervenir en la conversación de los adultos durante las visitas.
La despedida debe dirigirse a todos los presentes. Si algunas de las personas que atendieron al visitante se encuentra en el interior de la casa, se le dejará un saludo de despedida.
Las visitas a los enfermos en los hospitales, requieren la práctica de una buena educación y la demostración de una alta sensibilidad. No es correcto sentarse en la cama ni hablar en un tono de voz alta, así como hacer preguntas indiscretas en presencia del enfermo.
Consejo : Visitar es un ejercicio de sentido común
Siempre que puedas coordina previamente la visita que desees realizar para evitar interrumpir inoportunamente las actividades o el descanso de la persona a quien visitas.
Evita visitar en los horarios cercanos a la alimentación o el sueño. En cualquier caso es preferible rechazar cortesmente una invitación a comer que poner al visitado ante la situación de atender un comensal no esperado.
Ten en cuenta eventos o actividades de interés para el visitado a fin de no coincidir con ellos.