Conclusión

La educación ciudadana es el resultado del desarrollo histórico, ha transcurrido en función de los intereses de la clase dominante y constituyó y constituye una regularidad desde el momento en que la vida en colectivo impuso la necesidad de conducir la actuación de los miembros de la sociedad conforme a normas que reflejaran los intereses y aspiraciones de cada realidad.

En Cuba durante el proceso de forja de la nacionalidad y surgimiento de la Nación en el siglo XIX, destacadas figuras se preocuparon por diseñar el modelo de ciudadano a que se aspiraba basado en un elevado ideal ético y patriótico.

Una vez alcanzada la independencia y durante la etapa neocolonial nuevas figuras, apoyadas en el pensamiento de los Padres Fundadores, continuaron impulsando la formación ciudadana de los cubanos enfrentando los males derivados de la dominación imperialista; y lograron con éxito la compleja tarea de formar a los hombres y mujeres que barrerían el sistema explotador e iniciarían la construcción de un modelo propio de sociedad fruto de la experiencia y la tradición histórica, en el que la educación ciudadana tiene un lugar esencial.