La educación ciudadana en la Revolución

El triunfo de la Revolución Cubana desbrozó el camino para que la familia, la escuela y la comunidad se convirtieran en fragua de una formación ciudadana de niños, adolescentes y jóvenes. En esta labor se apoyan en la tradición y la cultura del pueblo cubano que de generación en generación transmite ejemplos de patriotismo, solidaridad, honestidad y otros valores que lo caracterizan. Importante son también en la formación ciudadana el legado de figuras que desde siglos anteriores y hasta nuestros días emergieron como paradigmas de virtud moral.
Las condiciones creadas a partir de la eliminación de la explotación capitalista y el enfrentamiento a los males provocados por la dominación imperialista facilitaron la educación de todo el pueblo, pero no eran la garantía absoluta de poder lograr la correcta formación ciudadana. Fue necesario romper con prejuicios ancestrales, educar en las difíciles condiciones de un país pobre y asediado por la mayor potencia imperialista de la historia, bajo un bloqueo económico que es responsable de tensiones y dificultades de variada índole; y evitar cometer errores que comprometiesen la adecuada formación ciudadana.
Los cubanos son conscientes de que a pesar de las grandes transformaciones en la esfera económica, política y social impulsadas por la Revolución y muy en especial en la esfera educacional, aún persisten hábitos, conductas y actitudes que no se corresponden con una formación ciudadana que refleje la cultura, tradiciones y valores forjados durante el devenir histórico de la Nación. Es por ello que lograr que las nuevas generaciones conozcan y adopten formas apropiadas de comportarse en cada lugar deviene en tarea fundamental que la familia, la escuela y la sociedad deben realizar oportuna y pacientemente. Mucho queda por hacer en este sentido, pero como en otras tantas batallas, el pueblo cubano saldrá victorioso.
Orgulloso de las cualidades que los identifican, los cubanos han hecho gala de su alegría, hospitalidad, generosidad y valentía para enfrentar los obstáculos de todo tipo a lo largo de siglos de historia. La cultura heredada de generaciones anteriores continúa enriqueciéndose en condiciones más favorables, a pesar de ello variadas voces dentro de la Nación alertan sobre determinadas conductas de comportamiento social que deben ser corregidas para poder lograr la formación ciudadana a que se aspira en beneficio de todos.
Obviamente una condición indispensable para poder enmendar los errores es partir de reconocer que estos existen, identificarlos y actuar en consecuencia para eliminarlos. Basta con mirar alrededor para percibir que hay cosas que deben ser cambiadas.
Ejemplo :
Es probable que en algún momento al esperar tu turno para entrar al cine, subir al ómnibus o comprar la merienda te hayas molestado al ver personas que intentan hacerlo sin respetar el orden de los que estaban antes que ellos. De igual forma te puedes haber sentido contrariado por el volumen demasiado alto del televisor del vecino que apenas te deja estudiar o las palabras obscenas que delante de tu abuelo dice el muchachón que juega de manos con su amigo en medio de la acera impidiendo el paso seguro del anciano. En cualquiera de estos casos has estado en presencia de comportamientos sociales inapropiados como resultado de la violación de las normas y hábitos de conducta que hacen posible una adecuada convivencia entre los miembros de la sociedad. Las responsabilidades escolares, laborales y sociales, así como las tareas de la vida del colectivo estudiantil, productivo o de trabajo socialmente útil, constituyen un área fundamental en la vida social.
En los lugares públicos, en la calle, en los transportes, tienen lugar también relaciones humanas que ponen a prueba constantemente las normas de convivencia social que hemos adquirido a través de la educación familiar y escolar; en estos lugares se hace necesario garantizar la armonía y el respeto mutuo entre las personas, demostrar que hemos adquirido correctos hábitos de conducta social para hacer más agradable la vida nuestra y la de los que nos rodean.
