La educación ciudadana durante la ocupación norteamericana y en la neocolonia

Para recordar ...

Cuando los cubanos estaban a punto de derrotar al Ejército Colonial los Estados Unidos le declaran la guerra a España a quien logran derrotar con la ayuda cubana. Se inicia de esta forma la ocupación de la Isla por tropas norteamericanas y se establece un gobierno interventor que tenía entre sus objetivos el desmontaje del independentismo cubano, la imposición de mecanismos de dominación imperialista y los intentos por "norteamericanizar" a Cuba como paso previo a la anexión que momentaneamente no habían podido lograr pero a la que no renunciaban.

Antes de instaurada la República, durante el período de la ocupación de la isla se implementan un conjunto de programas en las escuelas cubanas, entre los cuales aparece el de Enseñanza Cívica que tiene la asignatura Instrucción Cívica, utilizada como instrumento de la política anexionista del gobierno de los Estados Unidos de América hacía Cuba. La intención de los norteamericanos era promover la admiración del modelo de modernidad y progreso que ofrecían los Estados Unidos en detrimento[1] de los sentimientos latinoamericanistas cultivados por los más insignes patriotas cubanos, en especial por José Martí.

¿Cuál era la situación de Cuba al iniciarse la ocupación norteamericana?

Te proponemos que visualises el material disponible a continuación. Si tomas nota de los datos que en él son ofrecidos podrás utilizarlos para responder posteriormente un ejercicio relacionado con la situación cubana hacia 1899.

Enrique José Varona. Patriota, intelectual y político cubano

¿Qué haría el campo patriótico ante esta situación?

Durante el mandato del gobierno provisional el Dr. Enrique J. Varona[2] mentor de la generación del 30, trabajó afanosamente para materializar algunas reformas imprescindibles al preparar un plan general encaminado a reorganizar la maltrecha enseñanza pública que estuvo vigente por treinta años.

El Plan Varona tenía un carácter progresista al favorecer la búsqueda de un modelo educativo más cercano a la realidad cubana pese a las circunstancias, y donde se ponía de manifiesto el carácter activo y necesario de la educación en el proceso de formación del hombre.

Con esta orientación pedagógica la enseñanza de la Cívica en las escuelas primarias estaba encargada de brindar una educación moral basada en los valores humanos universalmente reconocidos, fundamento de los preceptos morales que debían guiar la conducta de los ciudadanos. En la Segunda Enseñanza se ocupaba preferentemente del Estado, su estructura y funcionamiento, los derechos y deberes ciudadanos, y otros contenidos que dependían de la existencia de una Constitución, pero al carecer el país de una Ley Fundamental los maestros de la asignatura estaban obligados a acudir a las experiencias “democráticas” de los países considerados civilizados: los Estados Unidos, la meca, y los países europeos donde supuestamente se materializaba el ideal democrático de la humanidad.

Los primeros pasos en la introducción de la educación cívica en la neocolonia

Gracias a los esfuerzos renovadores auspiciados por el Dr. Enrique J. Varona en la educación, la enseñanza de la Cívica adquiere cierta importancia. El mismo año de la proclamación de la República se publica el libro Principios de Moral é Instrucción Cívica (1902), del Dr. Rafael Montoro[3] adaptado para la enseñanza por el Dr. Carlos de la Torre[4] y Huerta, uno de los tratadistas más importantes de las primeras décadas. El Prefacio de la obra está a cargo del Dr. Varona, en él elogia la aparición del libro porque contribuiría a satisfacer la necesidad de elevar el nivel cultural de aquellos a quienes se le había confiado “la ardua y noble tarea de educar.”

En la educación de las nuevas generaciones de cubanos el Dr. Varona le otorgó un papel protagónico a la asignatura y a la labor de los maestros, quienes debían poseer una preparación pedagógica tal que no los convirtiera en “meros trasmisores de conocimientos necesarios,” porque:

« Enriquecer la inteligencia es bueno, es útil, es indispensable. También lo es fortalecer el cuerpo, adiestrar la mano y aguzar los sentidos. Pero hecho todo eso, aún queda lo mejor por hacer: conformar suavemente el corazón, dirigir con tino la conducta, templar el carácter. Esta es la grande obra que demandamos á nuestros maestros; ésta la que exige imperiosamente la salud de nuestra patria, en los críticos momentos en que trata de restaurar sus fuerzas, para conquistar un porvenir más virtuoso. »

Desde el punto de vista de Varona los conocimientos aportados por la instrucción cívica son decisivos en la formación de hábitos y habilidades en los niños, en su progreso intelectual, sobre todo, en la contribución que estos deben hacer a la educación de los niños, a la orientación de la conducta como ciudadanos responsables precisamente cuando el país atravesaba una difícil situación.

En las décadas siguientes el magisterio cubano se encargaría, en condiciones muy difíciles, de educar con elevado sentido ético y patriótico a varias generaciones, cuyos miembros participarían activamente en el enfrentamiento a la dominación imperialista y a los males de la neocolonia.

FundamentalEl magisterio cubano, baluarte de la educación ciudadana durante la neocolonia

En las difíciles condiciones de la república neocolonial fueron los maestros y maestras cubanos quienes batallaron desde sus aulas para lograr una formación ciudadana basada en elevados principios éticos e inmenso amor a Cuba, de sus aulas salieron las figuras que herederas de la tradición indpendentista y antimperialista del siglo XIX, retomarían la lucha para adecentar a Cuba y liberarla de la dominación neocolonial.