Félix Varela Morales

En Cuba fue el Padre Félix Varela (1788-1853) el que desde sus Lecciones de Filosofía (1824) en el Seminario de San Carlos enseñaba que:

« Al amor que tiene todo hombre al país en que ha nacido, y al interés que toma en su prosperidad, le llamamos patriotismo.  »

El Padre Varela enseña con los métodos pedagógicos más adelantados. Pese a que, según testimonio de José de la Luz y Caballero, dominaba el latín como su propia lengua, renovó la enseñanza de la época utilizando el español en sus clases y libros, en los que abandonó el escolasticismo[1] imperante por la filosofía electiva e introdujo la experimentación en el estudio de las ciencias. Da mucha importancia a que sus alumnos aprendan a razonar con sus propias cabezas; lo importante es que aprendan a pensar y a decidir por sí mismos. Por eso, el destacado maestro José de la Luz y Caballero, discípulo de Varela, dijo:

« ...mientras se piense en la Isla de Cuba, se pensará en quien nos enseñó primero en pensar. »

Varela formó en las aulas del Seminario San Carlos a los mejores hombres de su época. Los frutos de su labor como maestro se muestran en aquellos patriotas como: José Antonio Saco, Domingo del Monte, literato y protector de escritores y artistas, y José de la Luz y Caballero. Heredero de las enseñanzas de estos hombres y a su vez alumno del Seminario fue también Rafael María de Mendive, el maestro de Martí.

Varela abrió, el primero, el camino de la [educación] para todos cuando dijo:

« La necesidad de instruir a un pueblo es como la de darle de comer, que no admite demora (...) ¿Quién puede negar que es más ilustrado un pueblo en que todos saben leer y escribir? » (Ecured)

Sobre el papel desempeñado por Varela en la formación de la juventud cubana de su época trata el material que sometemos a tu consideración a continuación.

Fundamental

Félix Varela Morales el representante más ilustre del independentismo cubano antes de 1868, formó a un nutrido grupo de intelectuales que heredaron de su maestro un gran sentido del deber expresado en el compromiso de contribuir con sus conocimientos al bienestar de Cuba. Los discípulos de Varela constituyeron la avanzada ideológica de la Isla desde el segundo cuarto del siglo XIX en las ciencias, la educación, la industria y la agricultura. Convencido de que no estaban dadas las condiciones para obtener la separación de España se concentró en forjar en sus estudiantes el amor a la independencia y la convicción de que la revolución en la la colonia era un hecho inevitable. Su labor pedagógica, revolucionaria en muchos sentidos, hizo énfasis en una elevada formación ética.