La educación formal en las personalidades históricas. Un modelo social a imitar

Muchos de los hombres y mujeres que a lo largo de la historia de Cuba han quedado como paradigmas de patriotas, fueron también ejemplo de conducta ciudadana apropiada.
Te proponemos acercarnos a un ejemplo de honestidad y de actuación apegada a firmes principios éticos: Antonio Maceo Grajales.
El Maceo de Baraguá reflejado en algunas de sus cartas
El hombre que se entrevista con el general español Arsenio Martínez Campos en Mangos de Baraguá, “la conciencia revolucionaria radicalizada” como expresara Fidel Castro en su inolvidable discurso conmemorativo del inicio de las luchas independentistas en Cuba, era un hombre con un alto sentido del cumplimiento del deber y de una conducta guiada por elevados principios éticos.
Una mirada a la correspondencia del Titán permite apreciar la rectitud que caracterizó su vida de combatiente independentista. En carta dirigida a Martínez Campos del 21 de febrero de 1878, en la que le solicita reunirse, deja saber claramente al español que no busca “... acordar nada, y sí para saber qué beneficios reportaría a los intereses de nuestra Patria hacer la paz sin Independencia”, para a renglón seguido definir su postura al plantear: “La actitud de Las Villas la ignoramos, pero si fuese igual a la de Camagüey, entonces contamos con ntra. rectitud de principios.”*
Sea a un alto oficial enemigo a quien le solicita una reunión donde manifestar su inconformidad con un acuerdo de paz que no contemplaba la independencia y la abolición de la esclavitud o a un compañero de armas al que le explica por qué no puede brindarle el apoyo que solicitaba, el General Antonio expresa siempre sus ideas en forma clara y directa: “Yo creo que sus pasos lo encaminan á un mal desenlace, cosa que sentiré mucho por los males que ocasionará a nuestra causa, y por los sinsabores que á U. mismo le proporcionarán...”, le escribe a Ramón Leocadio Bonachea, quien se empeñaba en un intento independentista para el cual no estaban dadas las condiciones necesarias, en misiva de octubre de 1883.
Maceo en un ejemplar ejercicio de la autocrítica se refiere en la carta anteriormente mencionada a su fallido plan de reanudar la lucha al expresar: “Los emigrados residentes en ese país pueden informarle cuántos esfuerzos hice yo en el año 80 para allegar á Cuba una pequeña expedición, sacrificando a infelices padres de familia para no conseguir el objetivo que me proponía, contribuyendo con Calixto y otros al descrédito en que hemos puesto la causa de la libertad de Cuba”.
La Paz del Zanjón había enseñado a muchos cubanos lo peligroso que era confiar en las promesas españolas. Maceo atento a esta realidad escribe en junio de 1884 al Director del periódico El Yara alertándole sobre los pasos que nuevamente ha emprendido la metrópoli para distraer a sus compatriotas del empeño independentista: “¿Habrá ilusos como los del Zanjón que le crean? No es posible, aquel golpe enseñó a los ignorantes y no creo que de buena fe se entreguen á sus enemigos.”
Queda recogida en esta carta su convicción de que Cuba será libre del coloniaje español gracias al esfuerzo beligerante de sus hijos “cuando la espada redentora arroje al mar a sus contrarios” y la frase que como advertencia escrita en mármol dejara a los enemigos de la integridad y soberanía de la Nación: “Pero quien intente apoderarse á Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha...”
¿Qué valores de la figura del General Antonio Maceo están expresados en el artículo que acabas de leer?
¿Cómo se refleja la honestidad que lo caracterizaba?
Nuestra historia constituye una rica cantera de tradiciones patrióticas y revolucionarias protagonizadas por importantes personalidades históricas en cada una de las etapas que manifiestan además los valores morales estudiados que son ejemplo de educación formal y que además sirven de ejemplo como modelo social a imitar. Fue precisamente el Apóstol de la independencia de Cuba José Martí una figura ejemplar por su actuación ciudadana lo cual acompañó con profundas reflexiones acerca del comportamiento que esperaba de sus compatriotas y de los ciudadanos de la república que debía surgir tras la independencia. |
![]() | Las normas y reglas expresadas por Martí en el tema de la moral, quedan claramente enunciadas en las cartas que escribió a María Mantilla y llevan implícitos, valores morales que tienen plena vigencia. Las cartas de Martí a María Mantilla, son muy tiernas y delicadas, por eso las niñas las entenderán muy bien, pero también son muy útiles para los niños porque nuestro Apóstol brinda muy buenos consejos a todos, que les resultarán valiosos. Pueden encontrar las cartas de Martí a María Mantilla en las Obras Completas Tomo 20 Pág. 209 – 220 y Cuadernos Martianos. II Pág. 95 a 101. ¿En qué etapa de la Historia de Cuba Martí escribió estas valiosas cartas durante el período de la Tregua Fecunda, específicamente entre los años 1894 y 1895, momento en que Martí desarrollaba una intensa actividad revolucionaria, sin embargo buscó el momento para darle buenos consejos y expresarle lo mucho que la quería. De (mediados de 1894) son las primeras cartas que se conservan de Martí a María Mantilla, cartas de ternura infinita largas y tiernas para la niña; cartas que sirven, al mismo tiempo, de enseñanza para ella y de alivio al duro quehacer de Martí. Estas cartas se completarán en 1895 y todas son magnífico ejemplo de epistolario de padre a hija. En ellas Martí establece la misma comunicación con el alma infantil que caracteriza a La Edad de Oro. No por estar dirigiéndose a una casi adolescente deja Martí de recomendar su código moral. En una de ellas ofrece a las hermanas Mantilla un reglamento de educación para jovencitas, que demuestra que Martí había variado su concepto de que la mujer solo debía ser el apoyo moral del hombre y les recomienda: Prepararse para la vida, al trabajo virtuoso e independiente. Conocer el mundo antes de darse a él. Elevarse pensando y trabajando. Aprender con la majestad de la Naturaleza. Procurar mostrarse alegres, agradables a los ojos, pero no buscar belleza prestada. Ser elegantes por el buen gusto, no por el lujo. Ser honradas, inteligentes y libres. Tratar de ser iguales o superiores a los que vinieran a hablarles de amores. Pensar en el trabajo libre y virtuoso para no tener que vender la libertad de su corazón y su hermosura, por la mesa y el vestido. Las cartas que escribió Martí a María Mantilla, contribuyen al crecimiento humano y a la formación de valores morales, los prepara además para ayudar a la solución de problemas sociales que surjan a su alrededor, y así tendrán una correcta actitud cívica. |







