familia¿Cómo educar en normas?

Por Roberto Gómez Montano

La educación ciudadana tiene su primer espacio en el contexto familiar, cuando el niño comienza a ser instruido en normas elementales de aseo personal, convivencia y hábitos apropiados que lo acompañaran en su vida de adulto. La escuela se encargará de continuar esta formación iniciada por la familia valiéndose de varios factores entre los que se destacan:
· El ejemplo de los educadores
· El orden establecido a través del reglamento escolar
· La exigencia del colectivo sobre los individuos
· Los contenidos de las asignaturas que reciben los estudiantes
Los padres y educadores son altamente sensibles a la educación ciudadana de los más jóvenes. La preocupación ante manifestaciones de una deficiente educación formal o incumpliento de las normas de conducta apropiada constituyen algo normal en los adultos. Pero, ¿qué hacer para influir positivamente en la formación de adecuadas normas de conducta de niños y jóvenes en los diferentes escenarios?
La forma en ellos perciben las preocupaciones que tienen los mayores en cuanto a su educación decide en gran medida su actitud para el cambio. Si padres, maestros y adultos en general no asumen la tarea de educar en normas apropiadas de manera amable y desprejuiciada es probable que disminuyan el efecto que desean lograr.

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Existen algunas reglas básicas:
· No siempre nuestros hijos saben que están actuando incorrectamente. Hay que indicarles el camino.
· La imposición generalmente conduce al rechazo de la norma.
· Es preferible convencer con argumentos que evidencien la conveniencia de las normas de conducta ciudadana. Nada es por gusto. Todo tiene un sentido.
· Ente una actuación errónea evitar convertir la labor educativa en regaño inapropiado y fuera de lugar.

· Siempre que sea oportuno poner ejemplos de la tradición histórica nacional y familiar para ilustrar la conveniencia de una actuación sujeta a normas.

A juicio de Félix Varela: « Las palabras deben conservar la sencillez, brevedad, claridad y precisión; pues un lenguaje en estas circunstancias, siempre será perceptible. Debemos por tanto no usar más palabras que las necesarias para presentar el objeto... »
Para ilustrar nuestro punto de vista pensemos en algo tan elemental como las normas de saludo. Desafortunadamente no todas las personas están conscientes de la importancia del saludo. En ocasiones no lo utilizan o al hacerlo emplean expresiones y lenguaje que se aparta del propósito de mostrar afecto y respeto hacia quien se envía.
Lo que no se debe hacer:
· Dejar de saludar y de despedirse
· No mirar a la persona a quien saludamos
· Al saludar a un grupo de personas, omitir el saludo a algunas
· Emplear frases vulgares o palabras obscenas, gestos groseros y lenguaje ofensivo hacia quien va dirigido el saludo, aunque sea en tono de broma
· Saludar empleando un tono de voz estridente
¿Qué debemos tener en cuenta al saludar?
· Saludar y despedirse al iniciar y finalizar cualquier tipo de conversación
· Interesarse por la salud del interlocutor y de la familia de este, si el grado de amistad así lo permite
· Dirigir la mirada a quien estamos saludando
· Si se llega ante varias personas, saludarlas a todas aún aquellas que no se conocen
· Evitar gestos, lenguaje y expresiones que puedan ser irrespetuosas hacia el saludado
· Emplear un tono de voz mesurado al saludar
· No interrumpir actividad o conversación sin solicitar previamente permiso al saludar a quienes hablan con otros. Es preferible esperar a que la persona esté disponible
¿Qué acciones debe emprender la familia para contribuir a la educación acorde a normas aceptadas socialmente?
En el caso de las normas de saludo mencionadas anteriormente son acciones apropiadas:
· Hacer que los niños y jóvenes las conozcan y entiendan las ventajas que conllevan su cumplimiento.
· Ser ejemplo de conducta ciudadana
· Aprovechar el anecdotario familiar para enfatizar en los ejemplos positivos de educación ciudadana
Educar es una tarea compleja que requiere paciencia y perseverancia, pero que empleando la frase de un conocido comunicador: “Bien vale la pena”.

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